Hace varios años ya, teníamos tres perros muy guardianes.  Hubo una ola de robos en el barrio. En nuestra casa, no entraron. (Bien por los perros.)
Hete aquí, que una vez, nos tiraron por encima de la reja, una perrita en celo!!!
Mis guardianes, como locos en el fondo, dándole a la perrita la mejor de las bienvenidas.
Y adelante,  (tan creativos ellos) los pibes chorros, pero no los de la música, llevándose la bicicleta nueva del nene, que hacía un mes que  la tenía. Fue regalo de cumpleaños y comprada en 12 cuotas.
De esta anécdota nos quedaron:
1- 11 cuotas del crédito de la nueva bicicleta de los chorros.
2- Una perrita.
Y, sí. Demostró que fue cómplice totalmente involuntaria. La adoptamos. La castramos, le pusimos de nombre de una renombrada  y descocada modelo de la época Samantha  y desde ese momento se sumó a la familia. Es la que más ladra, desconfía de los callejeros que la trataron tan mal. Y no la convence tan rápido ninguna cola bonita.
 
- Ana María Tinelli



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