protectoras-02.jpgCuentan que a diario se registran casos pero nadie los denuncia. El miércoles un hombre recibió seis meses de prisión.
Por Enrique Pfaab
pfaab.enrique@diariouno.net.ar
“Hay muchos casos de maltrato por día, miles, pero casi nadie los denuncia”, dice Celia Alejandra García Castillo (46), quien fue la primera presidenta de la Asociación Mendocina de Protección, Ayuda y Refugio del Animal (Ampara), que hace 48 horas tuvo una gran satisfacción: la Justicia local dictó su primera condena contra un hombre que maltrató a una perra callejera.

Celia, ahora alejada de la comisión directiva pero todavía comprometida con la asociación como hace 22 años, cuando fue fundada, fue una de las tantas personas que sintieron una profunda satisfacción cuando el conjuez Darío Alberto Dal Dosso, a cargo del Primer Juzgado Correccional de San Martín, condenó a un hombre de 45 años que en enero de 2013 ató al paragolpes de su camioneta a una perra callejera y la arrastró un kilómetro.

La perra sobrevivió y Ampara la curó y le consiguió un nuevo hogar, mientras el hombre fue procesado y este miércoles fue condenado a 6 meses de prisión en suspenso y a entregarle a la asociación 6 bolsas de alimento para perros por mes, durante un año.

Ampara ha tratado muchos casos de maltrato animal, aunque este sea el primero que recibe sentencia.

“Una vez detectamos tres terneros que eran tenidos como mascotas. El dueño había tenido enterrado a uno, solo con la cabeza afuera, y degolló a otro. Sólo logramos salvar a uno”, recuerda Celia. También cuenta el caso de una mula que fue salvada y de unos rottweiler que no lograron ser rescatados a tiempo.

Lo curioso del caso es que a pesar de que son las miembros de la asociación las que tratan de evitar o reparar estos maltratos, son ellas los que acumulan denuncias, muchas más que los maltratadores. El refugio de perros que tiene Ampara en la continuación del carril Tropero Sosa es el foco de esas denuncias.

Allí hoy hay más de 100 perros, que son mantenidos gracias a donaciones, rifas y al esfuerzo de los integrantes de la asociación. Los vecinos se quejan de la existencia de ese lugar. “Además cada una de nosotras tiene varios perros en su casa, para cuidarlos, y por ejemplo a mí me denunció un vecino”, cuenta Celia.

Sin embargo el refugio de Ampara es el único lugar donde se atiende, cuida y alimenta a los perros maltratados o abandonados. Allí se castra a las hembras, se los cura si es necesario y se intenta encontrarles hogar.

Celia recorre el refugio acompañada de Rocío Ferretti (27), otra de las voluntarias. “Somos todas mujeres. Nos cuesta mantener el lugar. Hay trabajos en los que necesitamos la fuerza de un hombre. A veces la Municipalidad nos manda gente”, cuenta.

Los chocos, decenas, se arremolinan alrededor de ellas. Son muchos, pero ellas reconocen a cada uno, la mayoría con nombre y todos con historia. “Acá, todos juntos, se relacionan de otra forma, como una jauría”, afirma Celia, y dice que “es difícil saber cuál es la solución para que dejen de existir perros abandonados o maltratados. Es un proceso educativo que sólo genera cambios con el tiempo”, asegura, y acota: “Nos hemos comunicado con una asociación de Estados Unidos donde trabajan sobre la esterilización temprana, pero acá los veterinarios no quieren practicarla porque sostienen, creo que con razón, que la operación genera un cambio hormonal en el animal que afecta su desarrollo”.

El refugio está en un lugar abierto, semirrural, y sufre constantes robos y actos vandálicos. Pero las mujeres son tozudas y no aflojan. “La actual presidenta es Ana Capozucco, que a pesar de que trabaja todo el día, viene en sus momentos libres y se pasa todos los fines de semana acá. Ninguna de las integrantes de Ampara tenemos autos 0 kilómetro ni plata, y andamos siempre embarradas”, dice Celia, que comenta esto con humor y no como queja.

Esta semana, entre tantos sacrificios estas mujeres tuvieron un gran triunfo. “Fue la primera condena y esperemos que sirva para generar conciencia. Tenemos que agradecerle al abogado que nos ayudó y que trabajó sin cobrar un centavo (Francisco Biondolillo), al juez que dictó la sentencia y a los testigos que se animaron a declarar”.



Dejanos tu comentario...

  • 2651865 visitas totales.